Información del Municipio

  • Situación: Situada en el este de Gran Canaria.
  • Superficie: 102,43 kilómetros cuadrados
  • Altitud: 130 msnm
  • Habitantes: 102 647 hab. (2019)
  • Web del ayuntamiento: http://www.telde.es/

Institucional 

 

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Época aborigen

En un período difícil de determinar, posiblemente el siglo {{versalita|xiv]], Telde ya era uno de los diez núcleos principales en que se dividía la isla. Tras la unificación de la misma en torno al bando de Gáldar diferentes crisis sucesorias hicieron que Telde formara a intervalos un guanartemato independiente, cuyos territorios abarcaban la mitad este-sur de la isla, desde el barranco de Tenoya hasta la cumbre central y desde ahí hasta la zona de Mogán. Rival del de Gáldar, queda constancia de una gran guerra entre ambos clanes que enfrentaron a 10 000 hombres por parte de Telde contra 4 000 del de Gáldar, enfrentamiento del que salió victorioso el segundo, que volvió a reunificar la isla poco antes de la conquista castellana. Sin embargo, otra hipótesis dice que el gobierno de toda la isla lo tuvo inicialmente Arguineguín, hegemonía que heredó Telde y del que Gáldar se rebeló posteriormente.

No está del todo clara la situación de ambos guanartematos durante la invasión castellana, en todo caso parece seguro que el guanartemato teldense era administrado por un faycán llamado Guariragua pariente del guanarteme de Gáldar. El papel activo de dicho sacerdote y su protagonismo durante la invasión castellana hacen que Telde posea modernamente el apelativo de Ciudad de los Faicanes.

El núcleo aborigen se dividía en tres sectores que rodeaban el Barranco de Telde: Tara, Cendro y un tercer núcleo entre los actuales barrios de San Francisco y San Juan; las viviendas eran diferentes según la condición social de los habitantes, cuevas artificiales para la nobleza, en las zonas más bajas y casas en las zonas más altas para la clase plebeya. Del tamaño de este núcleo aborigen dan fe los cronistas, que cifran en 14 000 los posibles habitantes del mismo (cifra a todas luces excesiva) Este núcleo central estaba rodeado por diferentes tipos de asentamiento de menor entidad pero integrados con los demás en una red complementaria: en la costa, poblados en las puntas y salientes dedicados a la pesca de bajura y a la recolección de moluscos, los componen casas artificiales y cuevas a veces rodeados por murallas, el ejemplo más significativo es el de Tufia; en el interior en los escarpes de los barrancos como el del Draguillo poblados trogloditas dedicados a la agricultura y ganadería, con las zonas habitacionales, los graneros colectivos y la necrópolis situados en cuevas naturales o artificiales. El actual territorio teldense se incluía a su vez en una red complementaria mayor que es el Guanartemato, el cual abarcaba distintos ecosistemas desde el húmedo norte hasta las áridas estribaciones meridionales.

La presencia de frailes mallorquines en el siglo XIV hacen de Telde la primera ciudad y primera capital de Gran Canaria desde una perspectiva europea, puesto que fue la primera sede de un obispado en Canarias según bula del papa Clemente VI de 1351, aunque dicho obispado nunca tuvo valor real. Acorde con las Crónicas, estos misioneros fueron con el tiempo odiados por los canarios, bien porque los asociaban con los esclavistas que saqueaban las costas, bien por motivos de otra índole; lo cierto es que a finales de dicho siglo los aborígenes arrojaron a los misioneros por la Sima de Jinámar. Los normandos Jean de Bethencourt y Gadifer de la Salle desembarcan en la Bahía de Gando y entablan relaciones amistosas con los canarios para en una segunda oportunidad intentar una entrada armada, que es rechazada. Sesenta años después Diego de Herrera intentará también la conquista de la isla desembarcando por Gando, pero la captura de su socio Diego de Silva en Gáldar y la imposibilidad del primero en romper la resistencia armada de los guerreros canarios hacen fracasar el intento, la entrega de Silva a Herrera ha dado nombre al Barranco de Silva en la mitad meridional del municipio. Posteriormente Herrera establecerá una Torre en Gando desde la cual saquear las tierras de los canarios, pero estos con Doramas y otros famosos guerreros al frente tomarán la torre que será demolida.

El actual término municipal no se vio afectado directamente por los terribles avatares de la guerra de conquista emprendida por los castellanos en 1478, el Faycán de Telde y los guerreros teldenses presentaron sin embargo una tenaz resistencia y la ocupación de Telde propiamente dicho no se llevaría a cabo hasta finales de 1482, prácticamente al final de la conquista. Los castellanos levantaron en ese momento una torre defensiva cerca de la actual Basílica de San Juan, núcleo de la ciudad presente.

Del Antiguo Régimen al siglo XXI

Aunque la fundación oficial de la ciudad data de la segunda mitad del siglo XIV, y se deriva de la Bula Coelestis Rex Regum de 1351, la refundación tuvo lugar en la primavera – verano de 1483 por el capitán de la Real Hermandad de Caballeros de Andalucía, Cristóbal García del Castillo, un moguereño que después de lograr la victoria de las armas castellanas, se asentó en la Vega Mayor teldense para levantar casa, ingenios azucareros, y poner en cultivo un buen número de fanegas de la mejor tierra que existía en Gran Canaria.

Acabada la conquista, Telde figuraba aún en 1490 como la única ciudad de la isla siendo cabecera judicial y administrativa de la mitad meridional de la misma, posición de preeminencia con respecto a dicha región que no perdería hasta tiempos recientes. Los castellanos asentaron el núcleo principal de la nueva población en los llamados barrios de San Juan y San Francisco, siendo el primero el núcleo más importante de la misma al aglutinar la iglesia, la plaza y los órganos administrativos. Los cronistas percibieron entre los pobladores de este barrio una fuerte presencia de nobles y personas importantes, desdeñosos de los problemas políticos de la capital insular; en San Francisco se asentaron inicialmente las clases populares, aunque bien podríamos decir que con el tiempo este barrio devino en barrio de «clases medias» de la época: monjes, artesanos y pequeños propietarios. La población más pobre de la ciudad vivía, sin embargo, en lo que se llamó «Los Llanos de Jaraquemada y Berebería», en donde surgió el barrio de San Gregorio. Nació este último emplazamiento a la sombra de los primeros, para acabar fundiéndose con ellos ya en el siglo XIX e igualándoles en importancia pues se había convertido en la zona comercial de la ciudad; como curiosidad se puede destacar, que los primeros habitantes de San Gregorio eran moriscos, esclavos capturados en la costa africana y traídos para realizar todo tipo de actividades: domésticas, agrícolas, etc. La importancia de esta primera población se dejó notar para la posteridad en una intrincada y caótica red de calles y callejones, a semejanza de las ciudades musulmanas, que contrasta con el señorial y organizado barrio de San Juan y con el pulcro, aunque irregular en su trazado a fin de adaptarse al relieve, barrio de San Francisco.

En los momentos inmediatamente posteriores a la conquista, Telde fue objeto de jugosos repartimentos entre los conquistadores. Desde entonces, su historia ha sido la de un municipio agrícola puntero a nivel regional, que ha tenido como cultivos principales sucesivamente a la caña de azúcar, la vid, la cochinilla y finalmente el plátano y el tomate. Estos cultivos de exportación fueron combinados con una agricultura de subsistencia basada en cereales (trigo y cebada) y una importante actividad ganadera heredada de tiempos aborígenes pero enriquecida con nuevos tipos de ganado traído por los castellanos, como es el vacuno; a partir del siglo XVII se produce una paulatina implantación del millo y de la papa (sobre todo en sectores de medianías) que culminará a finales del siglo XVIII e inicios del XIX y que permitió una importante expansión demográfica y económica, así como el surgimiento de toda una cultura tradicional en torno a estos dos cultivos americanos; en cualquier caso tanto el trigo como la cebada continuaron siendo cultivados en las tierras altas de difícil riego.

Las razones de esta riqueza agrícola se encuentran en la fertilidad del suelo tanto de los valles de medianías como de la Vega Mayor de Telde, así como en los aportes de agua provenientes de las cumbres que se dividían en dos grupos principales: las aguas aportadas por las cuencas del municipio de Valsequillo (segregado de Telde a principios del siglo XIX) de caudal más importante, gestionadas por la Heredad de Aguas de la Vega Mayor de Telde, y las provenientes del Barranco de Los Cernícalos, en la actual zona de medianías-cumbre del municipio, gestionadas por la Heredad de Aguas del Valle de los Nueve, ello permitió el desarrollo de una agricultura muy próspera en una región árida por la falta de lluvias, basada en un cultivo intensivo de regadío. En el siglo XX, las crecientes exigencias de la agricultura provocaron la multiplicación de pozos y galerías para extraer el agua del acuífero; a mediados de dicho siglo la superficie cultivada del municipio se extendía a través de 6000 hectáreas de terreno. Otras actividades económicas de cierta importancia en Telde fueron las relacionadas con la artesanía: los cuchillos canarios producidos en la ciudad eran de gran calidad y al igual que en el resto de la isla conservó entre las poblaciones rurales modelos de alfarería y cestería aborígenes, adquiriendo también gran notoriedad la elaboración de cuerdas y tejidos con hilo extraído de la pita.

A pesar de las relativamente buenas comunicaciones terrestres con el resto de la isla, la exportación de toda esta producción se realizó fundamentalmente por vía marítima, a través de La Garita y Melenara cuyo puerto fue durante siglos la principal conexión con el mundo exterior. La bahía de Gando ejercía como fondeadero alternativo al de La Luz siendo un posible punto por donde pasó Cristóbal Colón

Telde no fue afectado por las frecuentes incursiones de países enemigos que azotaron la isla entre los siglos XVI-XVIII, pero jugó sin embargo un importantísimo papel en la lucha contra las mismas fundamentalmente en los ataques del inglés Francis Drake (1595) y del neerlandés Van der Does (1599) contra Las Palmas de Gran Canaria; durante la sangrienta lucha contra este último, las milicias teldenses soportaron intensos combates contra las fuerzas invasoras en los sectores clave de la campaña, luchas que conllevaron costosas bajas así como la pérdida de los más importantes líderes de la compañía teldense.

Hasta el siglo XIX, el municipio fue escenario de diversos levantamientos populares casi todos de carácter campesino debidos a las excesivas exacciones que pesaban sobre los mismos; unos pocos lo fueron de carácter político como fue la fracasada rebelión absolutista de 1823 liderada por Matías Zurita en contra del gobierno del Trienio Liberal. Aplastada la rebelión y posteriormente reinstaurado el absolutismo con Fernando VII, la camisa ensangrentada de Zurita se convertiría en emblema del municipio. (Nota) Otro hecho sangriento marcaría la historia teldense en el siglo XX: durante la represión franquista en la isla, numerosos opositores políticos fueron arrojados a la Sima de Jinámar; la época de Franco vería al interior teldense convertido en escenario de la larga huida de «El Corredera» personaje que llegaría a convertirse en símbolo de la lucha antifranquista. Durante dicho período y como consecuencia de un largo proceso comenzado decenios atrás, la economía y sociedad teldense experimentarían cambios radicales.

Se localiza en el este de la isla, lindando con los municipios de Valsequillo, Santa Brígida, Las Palmas e Ingenio.

El término municipal tiene una extensión de 102,43 km², encontrándose a 9,5 kilómetros de la capital insular.

La altitud de la ciudad, cabecera del municipio, es de 130 metros sobre el nivel del mar, situándose el punto máximo del municipio a 1 546 msnm en un punto de la cabecera del barranco del Pitango, entre las elevaciones de Montaña del Pleito y Mesa de la Gaviota.

Telde ha experimentado un crecimiento demográfico considerable a lo largo del siglo XX, superando la cifra de 100 000 habitantes en estos últimos años.

A 1 de enero de 2017 con 102 005 habitantes y una densidad de población de 995,85 hab./km², siendo el segundo municipio más poblado tanto de la isla de Gran Canaria como de la provincia de Las Palmas.

La distribución poblacional del municipio es equilibrada: el núcleo de Telde propiamente dicho no excede 1/3 del total de habitantes del municipio. El barrio de San Francisco se conserva como una joya histórica y ejerce de reclamo turístico para los visitantes; el de San Juan aglutina los principales centros administrativos y culturales del municipio conservando también una gran riqueza arquitectónica, y San Gregorio es el centro económico del casco. La expansión del casco ha hecho que núcleos como El Ejido o Lomo Cementerio se encuentren prácticamente fundidos con el centro urbano. Este ha experimentado también una fuerte expansión hacia las zonas aledañas de la circunvalación de la ciudad en forma de modernos edificios de oficinas y viviendas, destinadas muchas de ellas a clases de medio-alto poder adquisitivo. Este hecho unido a la construcción de extensos parques urbanos ha llevado a la práctica colmatación del espacio interior existente entre el casco y la vía antes dicha, que está a punto de ser superada.

El otro gran núcleo poblacional es el Valle de Jinámar, en el límite norte del municipio, que aglutina a un número de habitantes casi equivalente al del casco histórico. Jinámar concentra una gran actividad económica, siendo la sede de diversas empresas dedicadas al sector secundario en polígonos industriales hoy en recesión. Jinámar, junto con Las Remudas y San José de las Longueras, fueron durante las décadas más recientes barrios con un fuerte componente de marginalidad social, paro, y total desamparo en lo que a servicios se refiere. Este hecho fue debido a que durante el régimen franquista y primeros años de la democracia fueron construidos grandes bloques de viviendas, baratas pero con escasas condiciones de habitabilidad, a donde fue a parar todo un conglomerado de personas procedente del más variopinto origen, sobre todo de bajos ingresos salariales, padeciendo a su vez una deprimente falta de inversiones sociales. En la última década sin embargo dichos núcleos han progresado y poco a poco van dejando atrás el estigma de barrios problemáticos, si bien no alcanzan todavía el grado de bienestar del casco teldense.

El resto de la población municipal se encuentra repartida por todo el territorio. Hacia las cumbres se extienden los núcleos de Valle de los Nueve, Lomo Magullo, La Breña y Cazadores. Antaño pueblos dedicados a la agricultura de subsistencia, hoy en día son barrios dormitorio cuya población está estancada desde hace años; aún conservan sin embargo cierta actividad agrícola obra ante todo de pequeños agricultores, así como el carácter propiamente rural de las medianías del municipio y de la isla. Otros barrios como pueden ser La Herradura, La Pardilla, o El Caracol se distribuyen por la zona central del municipio y otros como El Calero siguiendo la autovía GC-1 (más concretamente, siguiendo la vieja carretera de Melenara, que se cruza en ese punto con la autovía).

Es en la zona costera sin embargo donde se ha producido el más importante crecimiento poblacional del municipio: toda la banda existente entre La Garita y Salinetas ha experimentado un fortísimo crecimiento, asociado a construcciones familiares destinadas a familias acomodadas, el atractivo de vivir junto al mar es indudable, valor al que se añade la inmediata conexión con la autopista y la cercanía de importantes centros comerciales.

Fecha de última actualización de esta sección: lunes 15 de junio de 2020
Fecha de última actualización del portal: miércoles 20 de enero de 2021